23 ene. 2011

Camino a la libertad – (2010)


Tras la genial Master and Commander, Peter Weir vuelve siete años después a la dirección con una película no exenta de fallos, pero que por momentos se muestra absolutamente magistral. La historia cuenta como un grupo de siete personas escapa de un gulag (campo de concentración soviético) en Siberia y tiene que recorrer más de seis mil kilómetros hasta encontrar por fin su ansiada libertad en la India, pasando los terrenos escarpados de Siberia, el desierto del Gobi, la cordillera del Himalaya y el Tibet. Todo un reto para el ser humano que muestra tanto la épica de la hazaña como la desesperación del viaje, un durísimo viaje al cual los personajes desde un principio saben que no todos lograran llegar al final.

Uno de los graves problemas que le veo es que en ocasiones parece como si hubieran metido la tijera más de la cuenta, la sensación de que falta metraje se da varias veces a lo largo de la película, y muchas otras pasamos de que realmente no pasa nada a que de repente la acción se acelera y en cuestión de varias secuencias todo se resuelve y pasamos a otra cosa, una parte que creo que ilustra bastante bien esta opinión es (cuidado posible spoiler) el escape del gulag, nos tiramos un buen rato dentro del gulag conociendo un poco la zona y algún que otro personaje, y de golpe y porrazo y casi sin que nos demos cuenta se junta un grupo de siete personas y en la siguiente secuencia están corriendo por el bosque huyendo (fin spoiler). 

No existe una tensión por la fuga o porque sus enemigos los encuentren, una vez fugados del gulag el reto es la madre naturaleza y la supervivencia al entorno, el autor no busca o no coloca a sus personajes en terrenos hostiles donde puedan ser descubiertos y capturados, no busca secuencias de acción porque sí, sino que todo se basa en andar y buscar comida y agua, la desesperación se muestra tras tomas y tomas de sufrimiento en el lugar y no encontrar el elemento que los salve (el lago, comida, agua…). Esto da como resultado escenas como las del enfrentamiento con los lobos por la presa, en una muestra total y desgarradora del instinto humano por la supervivencia, comportándose tan radical como los lobos. 

El no buscar la acción o buscar la semejanza con otras películas del estilo, seguramente se le pondrá en su contra en la taquilla pero le da un resultado más personal y menos trillado que es de agradecer. Por otra parte remarcar la estupenda fotografía de Russell Boyd, un reparto brillante con unos magníficos Colin Farrell y Ed Harris y unos más que notables Jim Sturgess, Mark Strong y Saoirse Ronan entre otros.

Camino a la Libertad (The Way Back) tiene sus fallos, se puede volver repetitiva, quizá pueda aburrir en algún momento o que uno se descoloque con esos saltos de secuencias en los que da la sensación de que falta algo, pero en conjunto es correcta y una buena película.  

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