26 may. 2011

¡Que somos frikis, no ricos, HOSTIA!


Esta entrada es de descontento, de querer estrangular a alguien o de pegarle fuego a un monte en símbolo de protesta. Estoy hasta los santísimos huevos de que nos la claven allá donde vayamos, de que mi pobre economía no me dé absolutamente para nada y de que nos llamen ladrones por querer disfrutar de lo que mas nos gusta.

Muchos de vosotros (yo incluido), esos que me he tomado la libertad de llamarnos frikis, aparte de videojuegos, tenemos multitud de hobbies e intereses. A los videojuegos podemos sumar la música, el cine, la literatura y los comics, el merchandising o las figuritas, los juegos de cartas (coleccionables) y de mesa o los juegos de estrategia de miniaturas y el modelismo. Y podríamos seguir con la fotografía o la ilustración, la lista es larguísima y las aficiones de la gente no tiene límites.

Como muchos sabréis, si veis a alguien jugando a algún videojuego, seguramente podréis hablarle sin miedo de Batman o los X-Men, de alguna película o del último capítulo de la serie manga de moda. Y seguro que os contestara tranquilamente, sabrá de qué le hablas y no te mirara raro. En resumen somos un colectivo con un grandísimo abanico de intereses y aficiones que suelen compartir una cosa en común, no suelen estar muy bien vistas por el resto de la gente. Por poner un ejemplo, recuerdo un viaje a Madrid donde un hombre que tendría unos treinta tantos, se sentó en el vagón del Metro tan tranquilamente y sacó su iPad. La reacción de la gente al principio fue fijarse en el cacharro con sorpresa, después veían que el hombre estaba viendo un capitulo de Full Metal Alchemist (para “El Resto” una serie de esas de dibujos chinos) y su cara de sorpresa pasaba al desprecio por aquel hombre que disfrutaba tan sanamente de su afición.

(Eso de ahí arriba es la edición de lujo de Blacksad: Alma Roja, un comic que vale 180 euros)

A pesar de ser un colectivo mal visto, nos hemos adaptado a ello y nos da igual lo que piense “El Resto” mientras podamos seguir disfrutando de todos nuestros hobbies. El problema viene cuando las distribuidoras, desarrolladoras, productoras, cadena de tiendas o quien coño sea nos pone los productos con el precio por las nubes, que tenemos que vender a la abuela para poder comprar algo. En ese punto la mejor solución viene por recurrir al mejor invento del mundo, Internet.

Nos podemos sentir orgullosos de pertenecer a un grupo que va desde el churumbele más pequeño que apenas puede coger el mando de la consola y se hincha a hacer headshot en el Call of Duty, hasta el más mayor de los ancianos con sus capacidades cognitivas y sensoriales atrofiadas y que disfruta como puede viendo una película o intentando rememorar sus buenos tiempos. En todo este elenco seguro que hay gente que se puede permitir todo lo que quiere, pero me juego cualquier cosa en que esta nuestra sociedad, que somos todos mileuristas, la gran mayoría tiene que pensarse dos y hasta tres veces que compra y que no para poder llegar a fin de mes.

Con este panorama nos encontramos con que si queremos ir al cine tenemos que desembolsar unos 6-9€, depende del cine, la película y el día. Y si queremos palomitas y refresco o algo para picar, la gracia del cine se sube a unos 13-18€ por ver una puta película. Mal por el cine por inflar los precios y por las productoras de cine que nos meten el 3D para que los precios se inflen. Una de las razones por las que escribo esto, fue cuando fui ilusionado al Game de turno para comprarme un mando de la Xbox y todos los que tenían valían 60 eurazos o más, ¡pero estamos locos o que!, a ese precio que se compre el mando su madre, porque yo no pienso pagar eso. Después vi por Internet que los hay a 30 y a 40, que sigue siendo un abuso a mi parecer pero algo más razonable es. Mal por la tienda, que supuestamente está especializada en videojuegos y no tiene ni diferentes ofertas de algo tan simple como un mando.

(Por el precio del bicho este prefiero jugar solo)

Otra de las cosas que me tiene enfermo son los comics, las grapas son carísimas y cada vez hay menos, y las editoriales se empeñan en sacar reediciones del material que tiene en recopilatorios de 30-50 euros, fabulosos recopilatorios (todo hay que decirlo) pero que por mucho que aseguren que es el definitivo al año o algo más tarde te vuelven a sacar otra edición más cara a ser posible. Mal por las editoriales por no buscar formatos acordes y accesibles para todos. Eso son algunos de los ejemplos que os podéis encontrar por ahí, cada uno tendréis cien mil ejemplos más que podéis comentar.

Al final lo único que podemos hacer es hacer una selectiva selección para comprar lo justo y preciso, eso o robar un banco. Yo lo que hago es meterlo todo en varias listas de regalos que tengo, eso sí tengo las listas tan exageradamente repletas que aunque cumpla 600 años la lista no termina. Otra opción es acudir a la segunda mano y la compra/venta de los productos, así una vez que hemos consumido un producto lo vendemos y tenemos más fácil la compra del siguiente. Una opción que mi cabeza no permite y rechazo hasta pensar en ello, por una razón que ya comentaré en el siguiente articulo.

(¿Queréis la colección completa de 100 Balas? Pues id soltando 150 euros)

¿Se está encareciendo rápidamente nuestras aficiones, o queremos abarcar tanto que al final no podemos ni con una cosa ni con otra? Lo mismo es cosa mía, pero estoy muy harto de que sea todo tan caro y de que saquen lo mismo quince veces para que hagan más caja.

Publicado también en No Más hype

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