20 mar. 2011

Rango – (2011)


El director Gore Verbinski deja la saga de los piratas para adentrarse con su nuevo film en la animación más puntera. Una película a la cual su tráiler no le hace ningún honor y que sorprende gratamente por ir al cine esperando lo de siempre y encontrándote con una película de animación arriesgada, mas orientada para el público adulto que para el infantil (por mucho que el tráiler quiera demostrar lo contrario), y con ideas muy buenas que son trasladadas a la gran pantalla con maestría. Cuando uno entra en la sala del cine sin ninguna expectativa, y ha caído esa película casi de casualidad, pero se sale maravillado por lo que ha visto, la sensación no puede ser más buena. Pues esa sensación sentiréis si vais a ver Rango.

La película comienza con el camaleón dentro de su terrario, actuando para su público (nosotros), con la ayuda de una barbie con tan solo un brazo y un pez de plástico, intenta mostrarnos su faceta artística como actor. En seguida y por circunstancias de la vida se verá en mitad del desierto de Mojave. Hasta que llega a Dirt, un pequeño pueblo del lejano oeste habitado por reptiles, anfibios y demás criaturas feas y rudas, sucias y malolientas, propias de la América profunda del western. Pronto Rango descubrirá que el pueblo necesita de un héroe, de alguien que solucione el grandísimo problema que acarrea la población y que la tiene al borde de la muerte, la necesidad del agua. Nuestro protagonista verá la ocasión para actuar y hacer del héroe que necesitan, y ser alguien como siempre quiso ser.


Rango destaca y se desenvuelve muy bien con el uso tan inteligente que se le da al agua, hilo conductor de la película, el cambio de dinero a agua queda francamente bien. Y ver la corrupción y los signos de riqueza por el simple hecho de tener un vaso de agua donde beber queda mucho mejor de lo que hubiéramos pensado nunca. La impresionante música de Hans Zimmer eleva muchas escenas a cotas de autentico infarto, y es simplemente apabullante la calidad que atesora. También tendríamos que señalar a Johnny Deep que impregna a su personaje no tan solo de su voz si no de su personalidad que es capaz de transmitir a través de un camaleón que tiene que ser primo o descendiente de Jack Sparrow.

O las estupendas escenas cómicas que riegan todo el largometraje que son tronchantes y están perfectamente hiladas con el resto de la historia, una historia llena de corrupción, persecuciones y duelos en un lejano oeste escondido en una pequeña población de reptiles. Con nuestro protagonista y su búsqueda particular de su propio yo, de saber quién es o de intentar ser quien cree que es, de ahí la elección de un camaleón, un reptil que puede camuflarse y ser lo que quiera ser; como ya demuestra Rango (aunque no cambiando de color simplemente, eso no lo lleva muy bien); pero que no sabe cómo es él mismo.

Una grata sorpresa que no dejará indiferente a nadie, mientras que los niños disfrutaran con sus tintes cómicos, los adultos divisaran una trama elaborada, una música genial y un western de animación muy divertido donde pasarlo bien y echarnos unas risas.


Publicado también en No Más Hype

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