8 abr. 2011

Sucker Punch – (2011)


Ya está entre nosotros el último film de Zack Snyder, ha llegado levantando una polvareda considerable en los mentideros de la red, propiciados por la extraña apuesta que nos proponía el film y por la potencia visual que desde el tráiler podíamos deducir. Aderezado por un elenco de féminas de buen ver que podrían haber salido de la pasarela de la Cibeles antes de pasarse por el set de rodaje de la película. El resultado es cuanto menos que dispar, para unos será una película del montón, he incluso un insulto al cine y otros verán una película visionaria, una apuesta arriesgada distinta a las demás. Para mi ojo crítico (que es justo el del medio) no pasa de ser un mero espectáculo entretenido que adolece casi por todos los flancos y no se derrumba de milagro.

La película nos cuenta como una joven, a la que después conoceremos como Baby Doll (Emily Browning), es ingresada en un psiquiátrico por su padrastro después de la muerte de su madre. Una vez allí buscara una forma de salir reuniendo cuatro objetos con la ayuda de sus compañeras, Rocket (Jena Malone), Blondie (Vanessa Hudgens), Amber (Jamie Chung) y Sweet Pea (Abbie Cornish). Para conseguir estos objetos su mente viajará a realidades alternativas de lo más diversas, una en el feudo japonés, otra en la gran guerra, una tercera medieval, y la ultima que es futurista.


Después de leer la sinopsis uno ya empieza a vislumbrar que la fumada que se ha tenido que meter el señor Snyder (director y guionista) es bastante buena. Y si a eso le sumamos que nuestra protagonista viaja a esos mundos bailando, uno ya se empieza a preocupar por su artificie. De hecho se dice que Snyder ha tardado 5 años en darle forma al guion de la película. Y desde mi sana opinión os digo que sí y no, es decir después de ver la película, mas que haber tardado 5 años en la escritura del guion juraría que ha estado empapándose de videojuegos, comics y literatura, empapándose de la cultura pop para dar un resultado acorde a las tendencias de los jóvenes y adecuarlo a su entorno. No es casualidad que la película tenga un formato de videojuego no jugable, de sucesivos videoclips para lucir carne y acción o de maniquís a los que ponerle ropitas como protagonistas. Al igual que no es casualidad que los viejales del lugar griten a los cuatro vientos el soberano insulto y la soberana (porque no decirlo) mierda que les resulta la película, y que para los jovenzuelos sea una oda a la imaginación y al buen hacer. Todo está medido para ofrecer lo que Snyder quiere, y a los efecticismos y técnicas ya propias del director se le suma la fotografía de Larry Fong muy cuidada y acorde con el resultado.

La banda sonora sigue el ritmo marcado de la película y se muestra potente y muy bien implantada, con muchas remasterizaciones de canciones pasadas que quedan fenomenal y se alzan casi como lo mejor del largometraje, todo ello a cargo de Tyler Bates y Marius De Vries. Y el estilo y la potencia visual son devastadoras, una orgia mental para el espectador embaucado. Un orgasmo mental propiciado por la paja mental del director que ha sido capaz de mostrarnos demonios-samuráis de 4 metros de altura con una Gatling destrozando un templo, zombis nazis en una guerra steampunk con mechas y todo, dragones y mazmorras con caballeros y orcos y un futuro donde tan solo existen robots.


Y para ir echando el cierre y dejar las cosas en claro, queda por decir que tras el impactante y magistral principio, la película decae cosa fina y el ritmo se vuelve decadente, a veces es difícil seguir prestándole atención y pasamos del frenesí y la excitación al aburrimiento más insoportable en cuestión de minutos. Las señas de identidad de Zack Snyder siguen intactas por lo que si te gusta su estilo puedes verla tranquilamente que no te defraudará mucho y te sorprenderá por ir un paso más allá visualmente. Por lo demás se echa en falta más profundidad tanto en la trama como en los personajes y aunque el final nos dé un poco para pensar, no es suficiente para convencer a todo el público. Id a verla sin ningún tipo de idea predefinida y disfrutareis de ella como la he disfrutado yo, si no estáis perdidos.


Publicado también en No Más Hype

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