24 jul. 2011

El final de una saga, ¿el comienzo de una leyenda?


10 años, 8 películas, miles de millones, y una ingente cantidad de fans acérrimos que no dudarían en cortarte la cabeza si no piensas como ellos (si es que realmente piensan…). En esa frase se podría resumir lo que ha dado de sí esta saga pero nos quedaríamos cortos, con sus errores y sus grandezas el joven mago nos ha dejado. Parece mentira que cuando vi la primera película no tuviera ni un pelo en los huevos, y a día de hoy me han ido creciendo hacia arriba y ahora tengo un “Space Invader” en torno a los pezones… ¿¡Pero qué carajo estoy hablando!?... Vamos a comentar que nos ha ofrecido este final de la franquicia.

Como bien sabe todo el mundo el séptimo y ultimo libro se dividió en 2 películas para sacar más cacho y según dicen para no dejarse nada en el tintero… JÁ. Así que tras la majestuosa primera parte que nos dieron el año pasado, una aventura pausada, que profundizaba mucho y que nos dio una fotografía y una música bestiales. Estaba claro que esta segunda parte iba a seguir al menos manteniendo algunos de los elementos que vimos el pasado año, ya que el equipo es absolutamente el mismo.


Así seguimos teniendo la magistral fotografía de Eduardo Serra, aunque debido a la historia nos perdamos muchas de las maravillosas panorámicas que nos brindo la parte 1, pero en temas como iluminación no tiene nada que envidiar a la otra película. La música al cargo de Alexandre Desplat, inunda cada secuencia con multitud de tonos y melodías, que se compagina a la perfección. Y el director David Yates vuelve a confirmar que cuando se esfuerza y se involucra bien en el proyecto puede sacar una buena película adelante.

Uno de los problemas que le veo a la decisión que tomaron de dividir la séptima obra en dos películas, es que el cambio entre una película y otra es bastante abismal para tener a los mismos responsables detrás. Mientras que la primera es muy pausada, para saborear lentamente, este final se presenta vertiginoso y muy épico. Pasamos de la aventura a la acción más brutal, tenemos casi las 2 horas que dura el metraje con acción continua casi sin descanso, y aunque muchas escenas resultan muy impactantes y épicas, se echa un poco de menos algo más de lentitud y profundidad que si nos dio la primera parte. Porque la sensación de impotencia y de desesperación por encontrar y destruir los horrocruxes, en esta parte desaparece y todo se vuelve mucho más fácil y rápido. Perdiendo mucha de la profundidad que se llego a alcanzar en el film anterior, profundidad que también se pierde con las muertes de muchos personajes muy queridos que pasan casi sin pena ni gloria. Es mucho más contundente a nuestros sentimientos la muerte del personaje al final de la primera parte de esta séptima obra, que la cantidad de muertos que inundan esta película y que calan muy poquito en nuestro ser.


En conclusión un final muy digno para la saga, muy divertido y entretenido, las poco más de dos horas que dura el film se pasan volando. Tendrá sus errores y sus virtudes como todo en esta vida, pero esta película en particular y la saga en general es digna de verse, cuando pase el tiempo ya veremos si esto fue una moda pasajera o si perdurara entre nosotros como tantas otras sagas han hecho antes, el tiempo dirá.

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